
Qué cualidades pesan realmente cuando un despacho decide promocionar a uno de sus profesionales
En cualquier asesoría o despacho profesional llega un momento decisivo: elegir qué colaboradores deben asumir mayores responsabilidades dentro de la firma. No siempre se trata de ascensos formales, pero sí de confiar a determinadas personas funciones de mayor peso: dirigir equipos, gestionar clientes importantes o representar al despacho ante terceros.
Tal como señalaba Ortega y Gasset, “yo soy yo y mis circunstancias”. En el ámbito de las asesorías ocurre algo similar: la evolución de un profesional depende tanto de sus cualidades personales como del entorno organizativo en el que desarrolla su trabajo.
En este contexto, la cultura del despacho, el estilo del titular, la formación recibida o el tipo de clientela influyen notablemente en la forma de trabajar de los profesionales. Pero cuando llega el momento de valorar a quién promocionar, hay una serie de cualidades que suelen destacar por encima de las demás.
El conocimiento técnico es necesario, pero no suficiente
En profesiones como la asesoría fiscal, laboral o jurídica, la base técnica es imprescindible. Sin un conocimiento sólido de la normativa y de la práctica profesional resulta difícil generar confianza en el cliente o resolver con solvencia los asuntos.
Sin embargo, en la mayoría de despachos el nivel técnico suele ser relativamente homogéneo entre los profesionales. Por ello, cuando se plantean promociones internas, otros factores empiezan a adquirir un peso decisivo.
DESPACHOS PROFESIONALES (CDDP)


























