
¿Qué tipo de despacho somos? Cazadores o agricultores: una reflexión imprescindible para los socios y fundadores
Durante años, una de las preguntas más repetidas en los foros de dirección de despachos profesionales ha sido sorprendentemente simple, pero tremendamente reveladora: ¿Somos un despacho cazador o un despacho agricultor?
Esta dicotomía, lejos de ser una metáfora simpática, es una herramienta poderosa para entender la identidad profunda de una firma, su estilo de gestión, su cultura interna y, sobre todo, su capacidad para crecer y adaptarse.
Hoy, cuando el sector vive un proceso acelerado de transformación —consolidación, entrada de capital, profesionalización de la gestión, nuevas tecnologías y cambios en las expectativas de los clientes— esta pregunta vuelve a ser más relevante que nunca.
Este artículo pretende ayudar a los socios y directivos a reflexionar sobre su modelo organizativo y a evaluar si su despacho está alineado con la estrategia que realmente necesita.
El modelo “cazador”: autonomía, iniciativa y oportunidad
Los despachos “cazadores” se construyen sobre un principio central: la capacidad emprendedora individual.
En este modelo:
DESPACHOS PROFESIONALES (CDDP)


























